Curso sobre Neuroeducación en la Facultad de Educación

Esta semana se ha celebrado el Curso de Verano de la UCLM de “Neuroeducación: desde la Psicología a la Motricidad”, organizado por el Vicerrectorado de Cultura, Deporte y Extensión Universitaria. Durante los días 29 y 30 de octubre a través de la plataforma Microsoft Teams, más de una decena de docentes y expertos se han encargado de enseñar a una treintena de alumnos el funcionamiento del cerebro humano y demostrar cómo repercute la actividad física en mejorar su rendimiento, así como los aportes de la neurociencia a la educación y sus beneficios si se aplicase a la enseñanza. 

En el acto inaugural, la directora del curso Ana Rosa Bodoque, junto al decano de la Facultad de Educación, Sixto González, y la vicerrectora de Cultura, Deporte y Extensión Universitaria, María Ángeles Zurilla, han afirmado que “el trabajo en educación física incide en áreas como la atención la motivación, la percepción y el aprendizaje”.

A lo largo de estos dos días se han tratado multitud de temas en profundidad relacionados con la neuroeducación, comenzando con los neuromitos. El más conocido de estos neuromitos es el de que solo se utiliza el 10% del cerebro, nada más lejos de la realidad, pues el cerebro es un órgano que siempre está activo y todas sus partes se utilizan a lo largo del día. También se mencionaron otros menos conocidos, pero no por ello menos interesantes, como que el cerebro se deshidrata si no bebemos un número determinado de vasos de agua al día o sobre las inteligencias múltiples, sin tener esta última ninguna mención hacia el propio cerebro. Sin embargo, las inteligencias son una herramienta muy potente y muy útil a la hora de encontrar esa especialidad en la que el niño destaque, sea cual sea su dificultad. 

Para la neurociencia aplicada a la educación, es importante también el perfil neuropsicológico de cada niño. Esto se explica con una pregunta muy sencilla, ¿debería ser café para todos o café para cada uno de los gustos? Si se aplica esta pregunta a la maduración cognitiva de los alumnos, quiere decir que no todos tienen que llegar a las mismas habilidades, sino que deben llegar a las más propicias y que ellos decidan desarrollar. El sistema educativo actual parte de la base de que todos los alumnos tienen que ser capaces de hacer algo, es decir, un punto de partida en el que todos son iguales, lo que contradice directamente a lo mencionado anteriormente, a la necesidad de desarrollar individualidad a través de sus especialidades cognitivas. 

Otro de los tópicos que salió a relucir fue el de los trastornos psicológicos, en especial el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, siendo uno de los más comunes en niños de corta edad. Muchas veces en el TDAH hay una baja conectividad, por ello, cualquier punto que se genere un daño, la sintomatología será de una pseudotdah, muy distinto al TDAH. Por ejemplo, un trauma de una violación hace que algunas áreas hiperfuncionen, lo que va a generar un TDAH, pero que en realidad no lo padece.

En definitiva, la neuroeducación permite conocer y descubrir muchas otras formas de aprender, otro escenario a la hora de enseñar, por lo que la neuroeducación no debe centrarse en los resultados, si no en el proceso de aprendizaje. La misión de los futuros educadores que acudieron al curso es investigar para poder fomentar el pensamiento crítico, y así llegar a conclusiones siempre apoyadas en la ciencia.

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