Juan Antonio Hernández Rubio, 'La Liebre' a la que le han salido alas

 

El Salón de Actos del Edifico Gil de Albornoz acogió esta mañana un acto homenaje a Juan Antonio Hernández Rubio, ‘La Liebre’. Más de 25 años de dilatada experiencia en la Universidad de Castilla-La Mancha que le sirvió para hacerse un hueco entre la gente más querida, y al que hoy se le rinde un sentido homenaje con un Salón de Actos lleno. Ana Hernández, hermana de Juan Antonio, expresaba que le invadía un sentimiento contradictorio, ya que es un orgullo ver el cariño que se muestra en la universidad hacia la persona de su hermano, pero en días como hoy cuesta hablar de una gran persona sin que esté presente. Criado en Huete y moldeado en el Gil de Albornoz, dinámico, protector y entregado a los demás, su familia le recuerda con cariño.
La asociación de Espeleología de Cuenca ha querido tener palabras de cariño y recuerdo hacía Juan Antonio que fue gran aficionado a este deporte y durante tiempo uno de los mejores espeleólogos de Cuenca. La cueva de Juan Hernández, una abertura de tres kilómetros en la tierra es el pequeño homenaje que ha querido rendir esta asociación a uno de sus miembros más ilustres.
María Ángeles Zurilla, vicerrectora de Cultura, Deporte y Extensión Universitaria, tiene como recuerdo de Juan Antonio, la imagen de un trabajador incansable trabajando mano a mano con Ángel Hernáiz Millán, administrador. Persona intrépida, amante del deporte. María Ángeles se siente orgullosa de que haya vivido la vida de forma tan plena. También ha expresado su cariño y consuelo hacía la familia de Juan Antonio.
El rector de la Universidad de Castilla-La Mancha, Miguel Ángel Collado lo recuerda como una persona que le hizo la vida fácil a todos. Collado expresaba que todos los que estaban en la sala le deben mucho a su marido. Casi sin fuerzas para seguir y visiblemente emocionado, el rector ha dado las gracias y ha invitado a los presentes a ver cómo se descubre la placa conmemorativa en la que una ilustración de una «liebre con alas» del artista conquense El Manchas lo recordará para siempre. La sala 0.02 del edificio Gil de Albornoz pasará a llamarse sala Juan Antonio Hernández. Dentro del despacho que nuestro querido y recordado compañero regentaba, habrá también un cuadro in memoriam en el que sale representada una liebre con alas. Es difícil llenar un hueco tan grande como el que ha dejado Juan Antonio Hernández en la universidad. Esté donde esté, familia, compañeros y personal de la UCLM lo recuerda con tremendo cariño y admiración.
Descanse en paz.

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