Graduación de la primera promoción de Educación Social

Fotografía: Eduardo Olarán
Fotografía: Eduardo Olarán

A las cinco de la tarde del día 24 se celebró la graduación de la primera promoción de Educación Social del campus conquense de la Universidad de Castilla-La Mancha. La graduación fue presidida por el Rector Miguel Ángel Collado, el Decano de Facultad de Educación Social, Santiago Yubero, la Vicerrectora Mª Ángeles Zurilla, el Juez Emilio Calatayud y la coordinadora del grado de Educación Social, Asunción Manzanares. Y la ceremonia fue amenizada por el coro Capilla de Música de la Catedral de Cuenca, el cual actuó entre intervención e intervención.

La graduación comenzó con la intervención de Santiago Yubero, Decano de la facultad de Educación Social del Campus de Cuenca. Después de los agradecimientos por la asistencia de los allí presentes, Yubero dijo que el esfuerzo, la ilusión, la creatividad y la honradez, son las palabras que encierran la clave del éxito de un educador social. Además, recalcó la importancia del papel del educador social ya que “los números no son nada sin las letras que le dan significado”.

Acto seguido, el delegado y subdelegada de curso, Alberto Castellano y María Riansares, ofrecieron un discurso que resumía en unos pocos minutos lo que han sido los cuatro años que han durado los estudios del grado. Además presentaron un vídeo que recogía en fotografías los mejores momentos que han vivido los alumnos, como viajes a Lisboa, Granada y Punta Cana, o fiestas y trabajos para la Universidad. Asimismo, los alumnos Castellano y Riansares, leyeron una poesía que recordaron a profesores y a alumnos las anécdotas más divertidas del grado.

Fotografía: Eduardo Olarán
Fotografía: Eduardo Olarán

Después, Emilio Calatayud, padrino del acto y Juez titular del Juzgado de Menores de Granada, dedicó unas palabras a los alumnos, a los que les anunció que tienen mucho trabajo por delante porque en la sociedad de hoy hay mucha gente a la que educar. El Juez no ha querido despedirse sin antes dar dos consejos a los alumnos. El primero es que la educación tiene que interferir en las personas y el segundo es el de enseñar a los niños los deberes con su familia y la sociedad. Por último el padrino quiso añadir dos palabras más a las que en un principio ha dicho el decano, inconformismo y felicidad. Inconformismo para que no se resignen con las cosas que les puedan decir en su futuro profesional y felicidad para que disfruten con su tarea como educador social.

Para continuar con la graduación, el profesor José Luis González ofreció a los alumnos la última clase magistral de Educación Social. Dónde anunció a los alumnos tres de sus deseos. El primero, que los futuros educadores enseñen desde la pasión que llevan por dentro. El segundo es que el alumno supere al maestro, o, como dijo Hesse “El pájaro que rompe  el cascarón, el huevo es el mundo, el que quiera nacer tiene que romper el mundo”. En tercer lugar, confesó que le gustaría ser recordado por sus alumnos.

Luego se dio lugar a la imposición de becas a los 102 alumnos y a las alumnas de la primera promoción de educadores sociales en Cuenca por los miembros de la mesa presidencial. Pero no antes de hacer un homenaje a Julia Cachero, una alumna a la que le afectó una enfermedad a mitad del grado.

Para dar fin al acto de graduación, el Rector del campus Miguel Ángel Collado, señaló que era un día de fiesta porque se llevó hasta al final el proyecto que se inició hace más de cuatro años. Antes de despedirse de los alumnos el rector, coincidiendo con el padrino, les dijo a los alumnos que “el futuro es espléndido debido a que hay mucha sociedad a la que educar”.

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