Un Quijote del siglo pasado para jóvenes lectores de hoy en día

Comiezo

Por

Miguel, Alonso, SanchoDesde hace ya más de doscientos años nuestra sociedad empezó a tomar conciencia de que los niños y jóvenes tenían que conocer el Quijote. A partir de entonces comenzaron a surgir ediciones en las que se actualizaba su lenguaje y se eliminaban frases, expresiones o incluso capítulos poco apropiados para niños; adaptaciones de la novela al nuevo público, adaptadas a un lenguaje más actual y más aligeradas de contenidos; selecciones y antologías de diferentes episodios de la obra; versiones a otros géneros y lenguajes que buscan acercar el personaje más que la obra a ese nuevo público; y nuevas creaciones basadas en los personajes principales de la inmortal obra de Cervantes: don Quijote, Sancho, Rocinante, Dulcinea.

La editorial CREDSA publicó en 1966,  a los dos años de su fundación, una adaptación de El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha. El libro, publicado en dos volúmenes, pertenece a la colección El caballo de madera, está contado por Fernando Gutiérrez e ilustrado por Roc Riera Rojas. De todos los Quijotes de nuestra biblioteca, es el primero que abandona los grabados clásicos de Doré u otras ilustraciones monocromáticas, para mostrar ilustraciones que acompañan y completan la narración, concebidas para un destinatario juvenil y realizadas a todo color.

En el prólogo, el propio autor explica a los lectores que el libro contiene, narradas por él mismo, las diversas aventuras de don Quijote y Sancho, y que una vez leídas todas podrán hacerse una idea de la esencia misma de este clásico de nuestra literatura. Su estilo narrativo, muy cercano a los relatos orales, hace que prescinda de los diálogos: “He creído oportuno suprimirlos. No pudiendo utilizar los mismos que empleó Cervantes, no me ha parecido respetuoso adaptarlos. Sin embargo, he tomado de ellos lo que mi relato exigía”.

Los dos volúmenes recogen los principales episodios de la obra en unas noventa páginas cada uno, con un número considerable de bonitas y divertidas ilustraciones. Un considerable esfuerzo de adaptación que queda muy distante de casi todas los Quijotes escolares e infantiles que se venían publicando, con alrededor de cuatrocientas páginas y, en alguna ocasión, casi las mil.  Con un lenguaje sencillo, es una obra que, a pesar de sus más de cincuenta años, bien podría leerse en nuestros días por todos aquellos, jóvenes y no tan jóvenes, que tienen aún pendiente ese acercamiento a nuestro clásico por excelencia. Libertad, ilusiones, lucha por un mundo más justo, risas y emociones están adaptados en esta edición, que acompaña aun así un vocabulario en su segundo volumen, y que comienza tal que así: “En un lugar de La Mancha vivía hace ya mucho tiempo un hidalgo cuyos medios de fortuna apenas le bastaban para comer y vestirse. Llamábase Alonso Quijano y tenía en su casa un ama que pasaba de los cuarenta, una sobrina que no llegaba a los veinte y un mozo de campo y plaza“.

Imagen Cervantes 400: Manuel Martín Morgado.

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