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El 6 de Noviembre se celebró en el campus de Cuenca un taller de dibujo mágico en el que participaron estudiantes de la Facultad de Bellas Artes junto con alumnos de primaria del Colegio Santa Teresa. Al contrario de lo que pudiera pensarse, el taller no estaba destinado a que los universitarios instruyeran a los escolares en las artes de la representación gráfica; el objetivo principal consistía en que los adultos pudieran aprender de la capacidad que los niños poseen para transmitir sus emociones mediante el dibujo.

Según el organizador de la actividad, el profesor Francisco Noguera, los adultos hemos perdido buena parte de nuestra capacidad de comunicar nuestras emociones. Desde la infancia, la educación nos empuja a no manifestar libremente los sentimientos con instrucciones que van desde los clásicos “hijo, no llores” o “no te rías, que es de mala educación” hasta otras represiones emocionales mucho más sutiles. Al principio de este proceso el resultado es que contenemos nuestras emociones, pero todavía somos capaces de experimentarlas en nuestro interior; pero después de años de represión emocional acabamos por perder, en gran medida, nuestra capacidad de sentir y de comprender las emociones, tanto las propias como las de los que nos rodean. Esta circunstancia es una de las causas de la frecuente falta de empatía y compasión de nuestra sociedad occidental, cada vez más fría.

Esta situación, que puede constituir un problema para cualquier persona, se convierte en una limitación dramática para muchos alumnos de Bellas Artes. Según Noguera, cualquier expresión artística requiere la transmisión de alguna emoción a través del empleo consciente de una técnica determinada. Pero si un artista no es capaz de sentir, experimentar y comprender la compleja riqueza de las emociones entonces será imposible que pueda emocionar a otros. Sin este bagaje lo más probable es que se recurra a las emociones tópicas, superficiales o impostadas que frecuentemente encontramos en algunas obras artísticas.

Para Noguera, el trabajo emocional de los alumnos es una asignatura pendiente en las facultades de Bellas Artes, y supone un importante reto de cara a que estos futuros artistas puedan ofrecer un servicio realmente útil a la sociedad actual. En este sentido, el taller del pasado día 6 constituye la primera experiencia de una serie de experimentos sobre el Arte y la educación emocional. Según los participantes, esta primera toma de contacto fue un éxito; tanto niños como adultos expresaron su deseo de repetir prontamente la experiencia.

Resulta especialmente destacable cómo a través de la pintura se creó, en apenas tres horas, un fuerte vínculo afectivo entre algunos de los niños y sus pares universitarios. La intención de los participantes de mantener dicho vínculo ha sido ingeniosamente reconducida por David, el tutor de los escolares, hacia otra actividad creativa: el intercambio de “mensajes en una botella” que los niños ya están confeccionando para sus estudiantes de Bellas Artes.

 

 

4 thoughts on “Volver a sentir como un niño

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